Hombre PÁjaro En EspaÑol
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Un Hombre pájaro volando sobre Deland, Florida a unos 12.000 pies de altura, vuela a 60 millas por hora hacia abajo y 70 millas por hora hacia adelante. Algunos trajes alados han viajado hasta por 12 millas. Foto de Terry Towbridge, cortesía de Birdman International., Edit International
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Por Ron Laytner
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Esto sucedió a 4.000 pies de altura sobre la zona central de Florida. Un Cessna 150 estaba volando en dirección sur, hacia Miami, cuando el piloto sintió que alguien lo estaba observando desde afuera de la cabina.
Miró al costado boquiabierto, y gritó. Un ser viviente con traje rojo brillante y blanco, estaba volando con los brazos extendidos, al lado de su avión.
Era un hombre. Le sonrió, y sobrepasando al avión se zambulló en el espacio, dejando al piloto con algo para contar el resto de su vida…
Acababa de ver al Hombre Pájaro.
Jari Kuosma es un osado finlandés de 36 años que logró terminar con la maldición que mató a ochenta y siente de los ochenta y nueve hombres que intentaron volar con alas.
Kuosma es el presidente y dueño de BirdMan International, el fabricante mundial de “trajes alados”, el nuevo nivel de paracaidismo sin aliento.
El traje alado disminuye la velocidad de caída libre de un paracaidista de 120 a 35 millas por hora y le permite volar de forma horizontal hasta por 12 millas- triplicando el tiempo que pasa en el cielo antes de tirar el cordón y aterrizar con el paracaídas.
Aproximadamente unas 2.000 personas ya han probado el traje alado. Desde el último reporte, doce han muerto en la caída en los Estados Unidos, Suiza, Italia y China.
Durante décadas los hombres han intentado volar saltando con alas desde globos o aviones y han muerto de manera horripilante debido a que los músculos de los hombros se desgarran por la presión al tratar de mantener las alas extendidas. Kuosma ha resuelto el problema.
Jari se crió en Finlandia y a diario usaba saco y corbata ya que trabajaba en una importante empresa finlandesa de telecomunicaciones. Lo único que verdaderamente le interesaba era el desafío del peligro y por eso se convirtió en un paracaidista profesional y abandonó su hogar para recorrer el mundo, y desde entonces no usa más corbatas.
“Fui instructor en el Club de Paracaidismo de Estocolmo. En Venezuela entrené a las fuerzas militares especiales cerca de la frontera con Brasil.” Fue instructor de salto en prácticamente todos los países del mundo.
En uno de sus viajes a EE. UU. su vida cambio luego de escuchar hablar sobre los “Hombres Pájaros” que murieron al intentar volar con alas.
Jari aprendió el salto de base, antes de siquiera pensar en intentar volar. Este salto es el tipo de paracaidismo más peligroso que existe y consiste en que los temerarios, algunos los llaman lunáticos, saltan desde acantilados o edificios con tan solo milésimas de segundos para abrir los paracaídas.
Mueren más paracaidistas en el salto de base que de ninguna otra forma de salto y ya hay una larga lista de los que murieron. Jari no podía esperar para intentarlo.
Se hizo amigo de un fabricante de paracaídas croata, Robert Peschent, mientras practicaban el salto de base desde un precipicio de 2.700 pies de altura en Monte Brento, al norte de Milán.
“Ya había escuchado hablar sobre el legendario paracaidista francés Patrick De Graydon. El había empezado a saltar desde este acantilado hacia unos dos meses y yo quería conocerlo, pero murió antes de que tuviera esa oportunidad.”
Los primeros hombres que soñaron con volar, diseñaron sus alas simulando la de los pájaros y estas resultaban demasiado grandes. Al saltar, algunos lograban volar por un rato pero perdían el control en cuanto tiraban de la cuerda, dándose vuelta y despedazándose al enredarse con las alas, y morían al caer atrapados entre los jirones.
Jari dijo que en el momento en que ya no logras mantener las alas abiertas, estas desgarran tus hombros. Eso es lo que realmente provocó la muerte de cada uno de los que intentaron volar. Las primeras alas se hacían de madera con un borde guía de metal. Solo un hombre sobrevivió gracias a su gran suerte. El es Carl Laurin, de 71 años de edad, de Florida, para Jari considerado su maestro estadounidense y “padre del paracaidismo”. Antes de abandonar la idea, Carl voló unas cuantas veces utilizando alas hechas con lona que mantenía unidas con correas de cuero y con una fuerza brutal. Es el único de los primeros en intentarlo que ha sobrevivido. El dice ahora: “tengo mucha suerte de estar vivo”
Jari explica: “los que mueren, lo hacen de una manera espantosa, se rompen todos los huesos. El cuerpo toma una posición antinatural y se convierte en una masa de lodo. Es como chocar con una pared de ladrillo a más de 100 millas por hora”.
“Llego el momento de pensar de una manera distinta que todos aquellos que perecieron. Teníamos que convertir esos primeros trajes de nylon liviano a algo duro con la estructura rígida de un planeador. Por eso hicimos ranuras de ventilación que al llenarse de aire en el momento de la primera caída nos convirtiera en pequeños aviones de batalla”.
”Durante varios días probamos nuestra teoría con pesas. Casi todo el mundo puede mantener un libro derecho por un periodo de tiempo antes de tener que apoyarlo sobre algo, pero uno puede mantener el libro por mucho más tiempo si sus brazos se encuentra extendidos parcialmente en una posición de flexionada hacia atrás o en una posición de alas extendidas hacia atrás”.
“Diseñamos ráfagas de aire y alas lo suficientemente pequeñas para reducir el ángulo. Yo llamo al primero de nuestros diseños el ‘traje de Jesucristo’ porque parecía que nos estuvieran crucificando. Ya el segundo y el tercero se veían más como si tuviéramos alas Delta hacia atrás”.
“No queríamos morir enredados en el ala y por eso diseñamos un cordón en el traje que inmediatamente desinflaría el ala”.
Comentó lo siguiente sobre su primer traje de alas para volar: “Intentaríamos saltar y volar por primera vez en la Florida. Yo tenía 29 años y ciertamente esperaba morir en el intento. Me di a mi mismo una probabilidad del 50% de morir o sobrevivir. Pero quería volar por todos aquellos que lo habían intentado. No dejaba de recapacitar sobre cual sería la mejor manera de sobrevivir si fallaba el traje. Éramos tres personas, yo, Robert Peschent y su entonces novia, Irana”.
“Nunca antes alguien había hecho esto y sobrevivido para contarlo. El piloto dijo adiós, preguntándose con lógica si nos volvería a ver vivos. Saltamos y por Dios que todo salió fantásticamente bien. Los tres estábamos volando por primera vez en un silencio total”.
“Recorrimos una larga distancia de una milla y media – y estábamos planeando de lado a lado. Un salto normal es de unos 60 segundos y nosotros planeamos durante tres minutos y luego abrimos nuestros paracaídas y aterrizamos juntos, felices y gritando de alegría. Para nosotros era lo mismo que caminar en la luna.”
Jari tomó el poco dinero que le quedaba y fue a Eslovenia en Europa del este y allí hizo trajes alados a través de una compañía de manufactura de vestimenta para escalar montañas.
“Las probé saltando y volando para que otras personas no murieran. Hice 85 trajes, los guarde en un carro que había pedido prestado y manejé a través de Europa hacia todas las áreas de descenso más importantes.”
Muy pronto se quedo sin dinero y tuvo que colarse a Francia cruzando la frontera desde Suiza. “Los agentes de aduana franceses revisaron mi carro pero solo encontraron lo que parecía un montón de sábanas enrolladas”.
Cuando Jari comenzó a mostrar los trajes de vuelo, la Federación Francesa de Paracaidismo quiso impedirlo porque creían que esto iba a acabar con la vida de muchos de sus miembros.
“Les mostré nuestro manual de entrenamiento, les di una demostración y pagué por los saltos de tantas personas como lo permitió mi tarjeta Visa mientras todavía funcionaba. En un día vendí 20 trajes a $600 cada uno y de pronto pude costear mi propio camino.”
Al día siguiente en Peterborough, Inglaterra, el Oficial de Seguridad de una escuela de salto le advirtió a Jari: “si tan solo mencionas este tipo de cuestiones tan temerarias, yo mismo te corro de aquí”. Yo mencioné la palabra ‘traje alado’ y me obligaron a irme”.
“Fui a otro sitio de salto británico y vendí más de 25 trajes alados. Estaba vendiendo algo más adictivo que las drogas más poderosas. Todo el que los probaba se hacía adicto en forma inmediata. ”
Jari dijo que muy pronto los usuarios se dieron cuenta de que podían controlar su vuelo y sobrevolar los carros siguiéndolos en la misma dirección de la autopistas. “No hacen falta los límites de velocidad en el aire”, dijo, usando su expresión preferida. “Un joven inglés dijo mientras saltaba: ‘esto es mejor que el sexo, aún mejor que las drogas – ¡yo quiero uno!”
“A medida que progresábamos, nos enteramos de que el grandioso Patrick Graydon saltó con un traje diseñado por él mismo y voló en forma paralela al avión y luego hacia el avión. Sin duda fue uno de los grandes paracaidistas, considerado prácticamente un Dios. Fue mi héroe.”
“Dos meses antes de morir debido al mal funcionamiento de un paracaídas que no se abrió mientras se preparaba para realizar una película en Hawai, Gradydon dijo que el creía que las personas con experiencia de tan solo unos 200 saltos podrían volar con trajes alados algún día y ese número se ha convertido en nuestro estándar.”
Ha habido casos en los que los Hombres Pájaro han chocado entre sí. Una vez el mismo avión que llevaba a un Hombre Pájaro le pegó pero sobrevivió, el avión aterrizó y tuvo que ser reparado. Jari le dio un nuevo traje alado gratis.
El Hombre Pájaro dijo: “Tuvo mucha suerte. No se pueden cometer errores. A veces las personas intentan volar con su traje alado demasiado cerca de un acantilado y terminan chocando contra él.”
Jari y sus amigos voladores se divierten en el mundo entero. “Podemos jugar en el aire y volar haciendo formaciones como los aviones de batalla. Un día en España tres de nosotros volamos por ocho millas desde un pueblo a otro donde comimos una rica cena”.
Él cree que la atención de los medios de prensa sobre las muertes de paracaidistas no perjudica su negocio. “El mismo peligro es lo que hace que la gente quiera intentarlo. El traje alado es extremadamente atractivo para los audaces.”
“Las personas van a ver las carreras de automóviles para presenciar como los conductores arriesgan su vida a alta velocidad y mueren en los choques. Es por eso que la gente en el mundo entero va a ver películas de suspenso”.
Hasta el mismo Hombre Pájaro busca emociones más fuertes.
“Mi sueño es saltar desde un avión con tan solo mi traje alado. Quiero volar y luego aterrizar sin paracaídas. Lo peligroso es disminuir la velocidad para poder parar y tocar tierra vivo sostenido por mis propios pies”.
“No podemos cargar con nada, ni siquiera equipamiento para aterrizar. El traje alado nunca podrá ser usado por comandos aerotransportados. No hay lugar donde poner un arma. Y para aterrizar, no creo que una patineta sea suficiente. Aunque me muera en el intento, no voy a parar hasta lograr la forma de hacerlo”.
Jari fue entrevistado por primera vez en el centro de paracaidismo de Estados Unidos en Deland, Florida, unas 100 millas al norte de Miami.
El era joven, guapo, atraía a las chicas y manejaba un auto deportivo japonés de lujo, color gris. Muy pronto se metió en problemas con el departamento de policía de la pequeña ciudad.
Cuando lo pararon por manejar a exceso de velocidad, les dijo: “¡No existe el exceso de velocidad en el cielo!” Rápidamente lo tiraron al suelo, le pusieron las esposas y lo arrestaron bajo cargos de manejar descuidadamente y a exceso de velocidad.
Al no querer enfrentarse a un juicio en esa pequeña ciudad de Florida, Jari regresó a Europa y ahora vuela sobre todos los países del mundo con la excepción de los Estados Unidos a donde ya no puede entrar.
Recientemente nos alegró encontrar a Jari todavía vivo y en Eslovenia, dirigiendo la fabricación de trajes alados.
“En la actualidad tenemos 2.000 trajes en todo el mundo y no creo que tengamos nunca más de 10.000 en uso” dijo. “Por eso es que ahora voy a pasar al próximo proyecto – trajes alados propulsados por motores de jet”.
“Ya elegí dos motores de jet de un kilo y medio que ataré a mi espalda. Son muy peligrosos. Una vez que se encienden es muy difícil apagarlos”.
El plan es primero saltar en el año 2007 a 9.000 pies desde un globo de altitud porque vamos a necesitar por lo menos 20 segundos de caída libre para que los motores se enciendan. Inflaremos el traje y luego prenderemos los motores a 4.500 pies. Por supuesto que nos preocupa que los motores puedan succionar el paracaídas”.
Si el volar por primera vez fue como aterrizar en la luna, entonces los motores de jet permitirán que Jari pueda volar como Superman entre altos edificios en todas las grandes ciudades del mundo, con excepción de Nueva York…”Para nosotros eso será como llegar a Marte”.
A Jari solo le queda un desafío. “Cada vez hay más y más Hombres Pájaro pero es muy raro encontrar ‘Chicas Pájaro’. Las mujeres realmente no le han apostado a este nuevo deporte. Me gustaría encontrar una Chica Pájaro en cada país”.
“Ahora estoy diseñando trajes para Chicas Pájaro,” dijo Jari muy feliz. “Tenemos un diseñador que está haciéndolo a la moda”.
“Solo unas pocas mujeres han volado tan lejos. Son muy osadas y siempre muy bonitas. El peligro de morir mientras uno esta volando por los aires atrae a las mujeres mas bellas y sensuales del mundo”.
“Si usted hace algo que pueda matarlo en cualquier momento, entonces usted estará haciendo algo por placer. Estas mujeres disfrutan de la vida. El volar con alas es el deporte más emocionante del mundo”.
“Soy soltero pero algún día, si es que es que sobrevivo, me casaré con una Chica Pájaro y probablemente tendremos pequeños pajaritos. Mi primer regla como padre será que podrán hacer lo que quieran – mientras más peligroso, mejor”.
“Pienso que voy a llegar a viejo. Si algo me pasa no me arrepentiré porque he tenido muchas emociones. La mayoría de las personas están estancadas en la tierra pero yo vuelo entre las nubes”.
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REGLAS DE VUELO PARA EL HOMBRE PÁJARO
1 Nunca salte si tiene un mal presentimiento. Dos amigos de Jari que saltaron con malos presentimientos, murieron.
2 Nunca salte en una nube – uno no sabe lo que hay dentro de la nube o por debajo de esta.
3 Si usted salta y su paracaídas no se abre o se enreda en las sogas y no se puede soltar. No se desespere. No llore o rece. Solamente disfrute y ríase a carcajadas. Recuerde que usted está haciendo lo más lindo y emocionante que puede hacer una persona – ¡Y por última vez!
Fin
Por Ron Laytner
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